La busqueda


Te buscaré siempre.
Donde quiera que la vida me arrastre.
Donde quiera que mis pasos me lleven.
Te buscaré
con el corazón en la mano
y el alma en los labios.
Aunque hallarte suponga
desdibujarme,
fragmentarme,
romperme.
Te buscaré,
sin tregua,
sin queja
sin dudas.
Con los brazos abiertos.
Con las palmas de las manos
ensangrentadas.
Te buscaré.
Aunque hallarte suponga
perderme,
olvidarme,
devorarme
pertenecerme
Y no.
Te buscaré…

Probabilidades





Los sueños
revelan las causas,
los versos.
Volverás:
Puede que sí, o puede que no.
Y yo estaré:
Puede que sí o puede que no.


Habría preferido la temeridad
de lo infinito
A la simplicidad
de lo fugaz.
Esto es todo.
Nunca supe prolongarme en serio.

Realidad simulada



Me cansan las ausencias,
los momentos no justos,
las palabra mudas,
los simulacros.
No sé quien soy
Dentro del espejo.
Fuera… el reloj dorado de arena
Se ha roto.

Variación


Todo lo sombrío ingerido
Me ensombrece
De un modo irreparable.
Todo duele.
Lo hermoso duele.
Duele lo dulce
Lo eterno
Las palabras intactas
Lo puro.
La cicatriz sin cerrar
 Que deja mostrar
La putrefacción de
Esta carne
herida
Hace tanto tiempo.
Solo queda una pizca de realidad
En esta piel cansada
Y temerosa.
Y la siento morir
Con cada nota de ese
Piano

Deberían y no.

Las noches deberían ser blancas.
Los espejos no deberían reflejar siempre la verdad.
El amor debería ser siempre correspondido
simétricamente.
-Quererte como me quieres.
Quererme como te quiero.-
Libertad y soledad no deberían
compartir a veces
un mismo significado.
Soñar debería ser un derecho
irrenunciable.
Existiendo tú:
el eco no debería ser esta noche
mi única respuesta.

Sonríe



Sonríes,
y yo soy una marioneta que se tambalea
torpemente al compás de tu sonrisa.
Sonríes y el mundo cambia.
Y todo recupera ese sentido
Extrañamente disipado
Hasta tu sonrisa.
Sonríes.
Tú me sonríes y yo me desvanezco.
Sonríe.

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